martes, 4 de septiembre de 2012

El círculo Carmesí


Una frase recurrente entre los lectores de Edgar Wallace, es que todos conocemos a Edgar Wallace ya sea directa o indirectamente. Esto no solo es debido a la prolífica producción literaria que llevó a lo largo de su vida, sino también a que la influencia de su obra en la cultura de masas, ha sido constante y muchas veces, imperceptible. Al punto que muchas personas ignoran que fue Wallace quien escribió, ya en la penumbra de su vida, el guion de un clásico del cine: King Kong. Para los que hemos leído a Wallace no nos queda duda de que El círculo carmesí y los cuatro hombres justos son dos, de sus novelas mejor logradas. Ya que inevitablemente, debido a la rapidez con la que solía emprender sus proyectos literarios, muchas de sus novelas y obras de teatro no logran alcanzar el nivel de las novelas mencionadas. Ambas novelas[1] comparten un hilo conductor con respecto a cierta capacidad sobrenatural para delinquir, con la excepción de que en la primera existe una clara crítica con respecto a lo que es correcto, mientras que en la segundad, solo se trata de salirse con la suya.

            Algo que caracteriza a las novelas policiales de Wallace, es que a diferencia de Doyle o Jean Ray[2]  el personaje principal de Wallace no se tratan de  detectives sabuesos y superdotados para los misterios, sino simples inspectores[3] grises, que son descritos sin mayor atractivo físico alguno. Otro  elemento que caracteriza a las novelas de Wallace, es la muestra de todos las pistas para que el lector pueda resolver el misterio por si mismo. El círculo carmesí es justamente una de las novelas en donde se dan aquellas dos características, por un lado tenemos al inspector Parr, que junto a Thalia son los personajes mejor logrados, por el hecho de que no se sabe muy bien cuales son sus verdaderas capacidades en el caso de Parr y las verdaderas inteciones en el caso de Thalia.

            Y es que la concepción del Círculo Carmesí esta vinculada a la maldad, con una clara influencia de la Mafia europea, como es el caso de la Mano Negra, ya que ambas organizaciones, la ficticia y la real, se encargaban de extorsionar a las personalidades pudientes, a través de cartas que llevaban la simbología de la organización. Lo curioso del Círculo Carmesí es que todos sus integrantes son abordados en momentos de desgracia por un hombre misterioso que les ofrece solucionar todos sus problemas inmediatos a cambio de fidelidad, discreción y trabajar para la organización[4]. Todo bajo la premisa de que ninguno de los integrantes de la organización se conocen entre ellos, y cada vez que alguno de los mismos, decide traicionar al Círculo Carmesí son asesinados de manera misteriosa.

            No caben dudas de que Wallace decidió utilizar  la era dorada del misticismo londinense, con las sesiones de espiritismos en auge y todos los estudios paranormales que se dieron a finales del siglo XIX. De ahí que entra en escena el otro personaje importante de la novela, que es el detective  Yale que representa no solo al detective capaz y genio, sino también el misticismo. Pues aparentemente es capaz de obtener pistas de manera extrasensoriales en las escenas de un crimen, con tocar una bala o un objeto utilizado por la victima o el victimario.  Y si bien Wallace, en más de una de sus novelas, utiliza elementos místicos, siempre se las arregló para demostrar su desprecio por aquel tema, que sería absurdo detallar para no quemar la historia.

            Pues bien, la influencia de Wallace, y en especial de esta excelente novela, son evidentes. Por ejemplo, el detective Yale o al menos, las aparentes habilidades del mismo, se encuentran en el agente del FBI Frank Black en aquella serie noventera llamada Millenium, o en la novela gráfica de Mark Millar llamada Némesis, en donde solo en el último número encontramos cierta similitud con el Círculo Carmesí.

            En definitiva, una novela muy recomendada y que a diferencia de otras novelas policiales, te mantiene en suspenso y en penumbra, muy lejos del desenlace final, pese a tener todas las pistas a vista y paciencia del lector. Una novela muy actual, a pesar de los casi cien años de haber sido escrita, y cuya influencia parece seguir estando presente en nuevos discursos, aunque su nombre  siga  navegando en la penumbra de lo desconocido para la gran mayoría  de los que seguimos disfrutando de sus historias.

           

 

 

 

 

 

 

 



[1] Los cuatro hombres justos y El círculo carmesí
[2] seudónimo más usado de Jean Raymond Marie de Kremer
[3] Policía inglesa
[4] Una visión Fáustica sin lugar a dudas.