miércoles, 18 de julio de 2012

¿Y el fútbol, dónde está?

A propósito de los cuatro fantásticos, de la histeria colectiva,  de lesiones extrañas, del marketing emocional; y claro, de toda esa matemática cuántica que todavía nos da esperanzas para llegar al mundial. A propósito de lo que ya se ha vuelto común, de aquellos primeros meses de eliminatoria (a pesar de que ahora lo llaman clasificatorias) llenos de propaganda, de toqueteo sentimental, de apelar al consumismo y de cantidades industriales de cerveza... a propósito de tanto despropósito de encontrarnos, una vez más, parados en el medio de la vida y sin un mango en los bolsillos, a propósito de todo ello... Ha sido muy grato encontrarme  con un libro, que ya tiene varios años de su publicación, cuyo título  tal vez no fue tan certero como lo es ahora:

            ¿Y el fútbol, dónde está?
            Este libro escrito por Ángel Cappa trata de responder a esa pegunta, que en estos años parece mucho más difícil de responder. Y es que a pesar de la inmediatez, del gol hecho en las antípodas de tu corazón, de saber en cuestión de minutos sobre los últimos fichajes y comerciales de shampoo, pareciera que esa inmediatez lo único que ha hecho, ha sido ensombrecer el campo de juego, en donde cada vez reconocemos más a divos de televisión y cada vez nos es más difícil encontrar a un jugador de fútbol.
            Y es que el libro de Ángel Cappa, a pesar de girar en torno al futbol, es un libro polifónico. Pues no solo se preocupa de la cancha, sino también de como esta, ha ido cambiando a la par con los nuevos tiempos. De cómo el grito más sublime que es el Gol, pasó a convertirse, gracias al turbocapitalismo[1] en Gol S.A. La clara intensión de algunos clubes deportivos de emular a las grandes corporaciones norteamericanas, en donde la inmediatez de resultados ha terminado por perjudicar al juego, ya que el entrenador es el primero en salir a la tercera derrota, y en donde se ha llegado a la dicotomía absurda de: o jugar bien o ganar, como si ambos conceptos estuviesen enfrentados mortalmente. Lo curioso, como sostiene Ángel Cappa, es que a pesar de capitalizar al fútbol, muchos clubes, sobre todo los de América latina, carecen de estabilidad económica.
            Y es que Cappa, a lo largo de su libro, no solo critica en lo que el futbol se ha convertido, sino también rescata, a partir de su experiencia como entrenador, enseñanzas que recibió por parte de los jugadores. Es así, como recuerda su paso por Racing o su paso por Universitario de deportes. Sobre todo con este último equipo, a cual le dedica un capítulo entero a su paso por el. La manera en cómo lo estafaron trayéndolo de Europa, la crisis económica, la desaparición de los dirigentes, el maltrato hacia los jugadores; y cómo a pesar de ello, todo aquel grupo supo superar las adversidades saliendo campeón, ganándole dos veces a Alianza en la final.
            Existe mucha nostalgia en el libro de Cappa, mucha nostalgia y mucha criollada, pues como él mismo sostiene, el futbol es ese que practican los pibes pateando un tarro de leche, haciendo la gambeta con una pelota hecha por medias,  es la angustia de miles de personas al filo de la radio o de la televisión. Hay pasajes de su vida, que deberían de ser parte de la memoria colectiva del fútbol, como aquel capítulo titulado: "De amor y de odio" en el cual el Garfa Cortina se convierte en un ser tan entrañable, como lo es el amigo de barrio con el cual solías asistir al estadio o patear la pelota, y que representa ese amor - odio de fin de semana, que solo es capaz de causar el futbol.
            Pero ¿Y el fútbol, dónde está? no solo es nostalgia, sino también adquiere aires históricos, como la entrevista hecha a Pep Guardiola, cuando éste aun era jugador del Barcelona. Precisamente en esa entrevista, uno puede darse cuenta de cuál era su manifiesto de juego, que muchos años después veríamos en el Barcelona que todos conocemos:
                                   P. G.: Es lo que lleva hoy, la tendencia actual. Quieren tener la sensación                                   de que el balón está lo más lejos posible de su área. Entonces sacamos el                                   balón lejos y salimos. Yo creo que hoy enseñan muchas cosas, ¿no?, pero                                  lo que nunca enseñan es cómo sacar la pelota jugada desde atrás. Yo tuve                                  la suerte de formarme en el Barcelona y ahí sí me enseñaron esto. Yo creo                                  que para jugar bien hay que cuidar la pelota ya desde atrás. Esto lo                                      aprendí a los 14 años, pero cuando hablo con otros compañeros de otros                                                  equipos veo que no les interesa a los entrenadores; por lo tanto, es normal                                                         que                  hagan el futbol directo. (p, 77)
            Cappa, no solo busca al futbol fuera de él, sino también dentro. Es así que el libro también es un recuento táctico, de cómo el futbol directo ha terminado imponiéndose, y el resultado ha terminado con  todos los otros aspectos que existen en el juego. Charlas como la que recoge con Fernando Redondo, y en donde hablan de lo triste que es el hecho de quitar al 5, o al menos la funcionalidad del 5. La manera grosera en que trataron a Riquelme cuando fichó por el Barcelona, la perjudicial manera en cómo se entiende ahora, la preparación física, teniendo en cuenta de que en los últimos 25 años, han llegado preparadores físicos de deportes individuales como el atletismo; y como ahora se buscan jugadores atléticos y no jugadores de Futbol.
            Pero Cappa, no olvida lo que la gran mayoría de las personas inmersas en el mundo de futbol, han olvidado. Que es que el futbol es polifónico y responde en distintas tonalidades, en un simbolismo único, lo que sucede en el mundo, tal como lo describe en su capítulo titulado: La guerra y el futbol:
                                      Cuando Bush lanzó contra Irak todo el peso del imperio en una guerra de                                    anexión que buena parte del mundo rechazó por ilegitima e ilegal, apeló a                                   unos argumentos mentirosos que trataban de ocultar una verdad tan                                             evidente que a nadie pasó inadvertida. La gente de futbol tampoco                                             desconocía el motivo real de esa agresión, a pesar de la campaña                                             mediática que se puso en práctica. Los hinchas de Colon de Santa Fe, en                                                       Argentina, rivales irreconciliables de Unión, de la misma ciudad, pueden                                         ser la prueba de lo que digo. En esos días exhibieron una pancarta durante                                 un partido que revelaba, con sencillez e ironía, lo que EE.UU. trataba de                                 esconder. Decia la pancarta: BUSH, EN LA CANCHA DE UNION HAY                                                            PETROLEO. (p, 154)
            También alude y critica a la presión mediática que se ha formado en torno a los jugadores, en donde los programas deportivos, que en su 80 % es puro futbol, han terminado confundiendo el juego con la frivolidad. De ahí, que le dediquen más minutos al auto nuevo que tal jugador se compró, a la novia de turno, al nuevo tatuaje, que al juego de aquel futbolista. De de la decadencia de algunos futbolistas, los cuales se han olvidado de jugar, y de los  cuales discute en una charla entrañable con Menotti.
                                   Recordar que ser poeta, filósofo o romántico no está al alcance de                                                                  cualquiera y es una suerte que alguien lo sea. Y que no están fácil, hoy en                                   día, saber exactamente qué es ser pelotudo. (p, 139)
            En conclusión, es un libro sosamente recomendado para los que nos gusta del fútbol, para todos aquellos que vivimos de los recuerdos mundialistas de nuestros viejos, y que hablamos del Cholo Sotíl, del Diamante Uribe, del ciego Oblitas, como si efectivamente los hubiésemos visto jugar. Un libro recomendado para muchos periodistas que confunden la crítica fuerte, con las malas crianzas, para a los que les gusta decir lo que el técnico tal tuvo que hacer, con una firmeza que ni el propio Di Stefano se atrevería a sostener. En fin, un libro para todos aquellos que nos emocionamos con el gol, con la jugada perdida, con la sin razón de querer que el minuto 90 dure para siempre, o al menos hasta que el equipo de nuestros amores, logre el empate.
                                               El fútbol es arte cuando dos tiran una pared para que seis no los                                                vean ni pasar, cuando uno decide montarse en la gambeta para                                            pasearse por toda la cancha y sacudir las redes y el corazón de la                                           gente. El fútbol es inexplicable cuando es gol.                                                                           El fútbol es realidad cuando termina el partido y volvemos a casa                                                                lleno de sonrisas o de lágrimas. El fútbol es orgullo cuando los                                                  jugadores de nuestro equipo defienden todo lo que sentimos. Es                                            miserable cuando los manipuladores de emociones se empeñan en                                           suprimirlas en función de la rentabilidad. (p, 41)


[1] categoría desarrollada por Luttwak

miércoles, 11 de julio de 2012

Bienvenidos al tren...

Me gustaría decir que he vuelto a la intimidad del papel y al refugio que da la tinta empapada en las manos... pero lo más probable es que nunca me haya alejado del tipo, que sabiendo de su desastroso futuro, decide renunciar a cualquier intento por cambiarlo.