domingo, 22 de enero de 2012

León el Africano


He de confesar que siempre he sido un lector asiduo de las novelas de aventura. Desde Emilio Salgari, Julio Verne, hasta las novelas de ciencia ficción que aún ahora capturan mis horas de lectura. Sin embargo, hacía mucho tiempo que no me encontraba con una novela de aventura, que no solo fuese histórica, sino también que tuviera consigo una gran complejidad cultural, propiamente de un contexto determinado, pero sobre todo desde el hemisferio cultural, desde donde habla. Pocas novelas de aventura (al menos las que he leído) logran plasmar aquello en la magnitud que Amin Maalouf logra en “León el Africano”. Sin embargo, también he de confesar, que el “click” con aquel libro, no fue inmediato. Recuerdo que cuando empecé a leerlo terminó cayéndose de mis manos. Pese, a que desde las primeras páginas, tuve la impresión de que me encontraba frente a una buena historia. Terminando así en otras lecturas, creo que por aquellos meses, me encontraba enfrascado en George Orwell. Fue tan solo, un par de semanas atrás, cuando una vez más me encontraba buscado algo que leer, que caí en la cuenta en la novela de Maalouf.

Lo curioso de la novela, es que no es una novela de aventura propiamente dicho, sino más bien, se trata de una novela histórica. Ya que el Maalouf toma como protagonista a un personaje histórico, rastreable, y que inclusive publicó varios escritos.[1] Pero que a la vez es un personaje misterioso, que se encuentra entre las brumas propias de los conflictos violentos en el que se vio inmerso durante su vida. Me estoy refiriendo a Hasan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi, o cuyo nombre cristiano fue: Giovanni Leone di Medici, pero que luego se le conocería como León el Africano.

A mí, Hassan, hijo de Mohamed el alamín, a mí, Juan León de Mèdicis, circuncidado por la mano de un barbero y bautizado por la mano de un papa, me llaman hoy el Africano, pero ni de África, ni de Europa, ni de Arabia soy. Me llaman también el Granadino, el Fesí, el Zayyati, pero no procedo de ningún país, de ninguna ciudad, de ninguna tribu. Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía. (pg 9)

Queda claro que no es el primer autor que decide abordar a un personaje histórico, y cuya vida misma haya sido una aventura. Ejemplos de ello, hay muchos. Pero también es cierto, que muchas de esas novelas basadas en personajes históricos, son relativamente cercanos y con abundante información de ellos. En el caso de Hasan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi, la información es escasa y los hechos históricos que tuvo que presenciar son los precisos, e importantes, para capturar la imaginación del lector. Además el hecho de ser una novela que toca fundamentalmente el mundo musulman, y escrita por un musulman, son un plus que no se puede pasar por alto.

Quizás por ello, es imposible evitar realizar un paralelismo, con dos novelas que desde su propia orilla, abordan una problemática en común, y que comparten el gen de la aventura. Me refiero a “El Hereje” de Miguel Delibes y “En busca del unicornio” de Juan Eslava Galán. Ambas novelas abordan tópicos que en “León el Africano” serán abordados. La primera la problemática de la fe en Europa, ocasionada por el avance de los Luteranos y el papel de la inquisición española, y la segunda, contrapone la visión occidental de África; con los mitos y taras culturales que implican. Cipriano Salcedo, protagonista de El Hereje comparte la inteligencia de Hassan, el don de los negocios y la aventura que implica dejarse llevar por el destino, mientras que Juan de Olid comparte la desventura y la entereza en un lugar ajeno a él, y que en ocasiones se vuelve indescifrable, y aterrador. Sin embargo, será la estructura de En busca del unicornio la que se asemeja a León el Africano. Ambas novelas comparten una narración autodiegética, pero cuya maestría radica especialmente en la estructura del lenguaje, con el habla común, achispado por el humor de aquellos siglos.

Es el propio Hasan quien se encuentra recordando sus desventuras, en una especie de diario, dividido en años (cristianos y musulmanes) que va desde su nacimiento en Granada, hasta su regreso a Tunez. Pasando por otras ciudades importantes, como El Cairo, Roma, Fez, Tombuctú, Alejandría o Constantinopla. Pero serán específicamente: Granada, Fez, Cairo y Roma en los que el libro estará dividido. En todos ellas, el personaje se verá inmerso en hechos históricos, como el caso de Granada sitiada por los reyes católicos hasta su caída. De la misma manera se encontrará en el incendio de Tombuctú, como en la caída de El Cairo a manos del imperio Otomano, y el saqueo de la ciudad de Roma. Todas aquellas desventuras se verán acompañadas por guiños con personajes históricos, como Solimán, León X, Carlos V, Barba roja. Pero quizás lo más importante en la novela, es la descripción de las costumbres musulmanas, su cultura, su historia, pero también sus conflictos. No en vano aborda la Granada en los últimos años en manos musulmanas, y el papel que cumplió la religión en aquella ciudad, y el papel que cumpliría la misma, a manos de los cristianos. El conflicto de la fe, tomada como escusa para la expropiación de los bienes, para la persecución política. Sin embargo Amin Maalouf no solo aborda el conflicto oriente occidente, sino también los conflictos mismos de oriente. Los quebrantamientos raciales, las cuitas de quien profesa la fe verdadera y las ansias expansionistas, como también de la moral, y la corrupción de la misma. Dejando de lado la mitificación misma de oriente, en gran parte creada por occidente, y abordando una cultura musulmana, mordaz, violenta, e igual de corrupta que la de occidente.

He ahí quizás, donde radica la maestría de Amin Maalouf, al haber abordado a un personaje histórico como Hasan bin Muhammed al-Wazzan al-Fasi, cuya presencia estuvo en aquellos hechos históricos, y que en la mano de Maalouf, cobra el sentido de una metáfora, que a pesar de los siglos que nos separa, es tan contundente y tan actual, que preocupa.

Sin lugar a dudas, una buena novela, para quien quiera un acercamiento histórico y cultural con la cultura musulmana. Escrita con una maestría que es para sacarse el sombrero.



[1] Della descrittione dell'Africa et delle cose notabli che ivi sono (Descripción de África y de las cosas notables que ahí hay). traducción al árabe de las Cartas de San Pablo, las biografías de treinta árabes ilustres (de los cuales veinticinco son musulmanes y cinco judíos), un diccionario entre el árabe, el latín, y el hebreo, entre otras.

miércoles, 18 de enero de 2012

El soundtrack de la semana

El soundtrack de la semana nunca fue más coherente con lo que nos está rodeando. Por ahí Cantilo, compuso un tema bajo un contexto diferente, pero cuya estupidez y cuya barbarie pareciera repetirse, obstinadamente como una tara genética. “Tanta mentira organizada” después de todo hay bronca, para donde se mire, siempre hay bronca al observar “Tanto desastre organizado”. Tanto hijo de puta suelto por ahí, en los poderes del estado. En fin, el soundtrack de la semana: “Marcha de la bronca”

Los agradecimientos por el video son para: MAVERICKANO4

lunes, 16 de enero de 2012

Mala Leche

¿Cuál es la diferencia entre: “nueva” y “poco importante”? al parecer ninguna, pues el sentido de ambas palabras parecen siempre apuntar a una misma dirección, de acuerdo al contexto, claro. Lo cierto es que la buena poesía y la mala poesía son tan perceptibles, como una “reseña” imparcial, o simplemente un comentario con “harta” mala leche. Claro, para ello habría que saber qué es, pero sobre todo, cómo hacer una reseña.

Para los aludidos, váyanse a quejar con Marco Aurelio: ¡Martha!!!!!!!