viernes, 30 de diciembre de 2011

Adiós 2011

Una vez más vuelvo a este blog, que lo he tenido abandonado durante los últimos dos meses. Se podría decir que mi encuentro con el Face fue el causante de este abandono, como suele suceder en muchos casos, pero la verdad es que no. Sigo creyendo que el Face es una herramienta de filtreo gratuito y de autobombo, con tintes esquizofrénicos, pero en fin. Probablemente la causa de este abandono por mi querido y casi inexistente blog, fue debido a mi peculiar alpinchismo con respecto a todo lo que me rodea. Por lo que no hay nada nuevo bajo el sol. Solo un nuevo diseño, nuevos ojos, lo que quiere decir: nueva ceguera. Nuevas historias, aunque a estas alturas las nuevas historias (las mías pero sobre todo las de otros) parecen ser las mismas.

Podría empezar con un recuento mediático de las cosas que me dejó el año 2011, pero no valdría la pena. Basta con decir, que este año se encargó de quitarme las últimas legañas de un sueño prolongado, hermoso pero demasiado prolongado. Además estoy en debe con este espacio, con post no publicados, y que en su gran mayoría ya están escritos en mi cabeza. Así que habiendo tanto por decir, y habiendo vivido otro tanto, solo diré: que ojala que el próximo año se acabe toda esta mierda – ósea el mundo- pero como siempre la mala suerte persigue, no pasara nada. Lo que no impide que este fin de año, quememos todas las municiones como si efectivamente se tratara del último año, y como si efectivamente nuestra vida pendiera de un hilo carcomido por el tiempo. Así que nada, Salud y buenaventura.