miércoles, 19 de enero de 2011

Crónica de 10 años en Lima

Hace exactamente 10 años con 19 días, tuve que despertarme temprano (cosa que hacía en aquellos años) armar una maleta con mi ropa, colocar “A Sangre Fría” de Capote y despedirme de mi mamá y mi hermana. Lima siempre había sido una idea, desde que tengo uso de razón, tal vez porque mi papá también tuvo que llegar a Lima para estudiar la universidad, quizás por el afán de querer seguir los pasos del quien se convierte en la primera persona a la que admiras, o tal vez solo por la moda, de volver a Lima, ya no como el viajero usual de vacaciones, sino para siempre. Todavía recuerdo aquella tarde en que llegué a mi querido San Germán. La manera tan caótica que me pareció llegar, al aquel entonces súper mercados Santa Isabel, para poder llenar la refrigeradora, para mis primeros 15 días en la más absoluta soledad. Recuerdo el primer día de academia en el centro de Lima, aquel día también fue la primera vez que me perdí en esta caótica ciudad.

Han pasado 10 años desde aquel entonces, con amigos que cada vez veo menos, con algunos amores, que fueron menos importantes de lo que parecen, con noches caminando a las 4 de la mañana, totalmente ebrio, sin preocuparme de un plan zanahoria. 10 años en una ciudad, de la cual me he ausentado en muy breves ocasiones, en una ciudad que me ha dado lo poco que tengo, mis libros, mis historias, mis recuerdos, pero también a mis amigos, la educación, el amor constante e intrasformable… años en donde al querer realizar un recuento de lo vivido, es imposible no golpearse con una mancha de nostalgia, con un pedazo de vergüenza, con una esquina de derrota, que al voltearla, solo alguna veces, me aparece la sonrisa congelada de un lunes por la mañana.

10 años de dar un paso y retroceder dos, con mi centro de Lima, donde me convencí de querer ser poeta y en donde me di cuenta, de que jamás lo logaría, el mismo centro en donde conocí a quienes se han convertido mis mejores amigos, y en donde los jueves cobardes, eran inundados por helados de limón. Mi Victoria de la amiga que se tomaba el tiempo de escuchar mis penas, el Rimac de las calles somnolientas, en donde en más de una ocasión tuve que correr por amor, y otras tantas por los ladrones, el Puente Piedra de Pepo; del rosedal, de la desfloración botánica, el Carabyllo de Lalo, de la cachina, del PES, de las garuas de la madrugada, El Villa City del Chino, del engaño, de las farmacias que vendían vino adulterado, de la poesía, del ahijado nunca visto… Mi Miraflores Ribeyrano, mi Barranco de moda alternativa, Mi San German de Ebrius pub, en donde fui tan feliz y tan infeliz, casi al mismo tiempo. 10 años en esta ciudad, que me ha dado tanto y que sigue quitándome todo, con mi Chabuca querida, con mi Chacalon ensoñado, con mis concierto de pogeo, con mi cañaso de a luca, con mis vinitos pinta tripa… la Lima de la Melocotona, de mi sábados azules, de mis domingos sin tristeza, de mi guitarra desafinada, de mi teclado silencioso…10 años que parecen pocos, pero que en realidad han sido demasiados. Con mi pancita de burro, con mi garua anémica, con sueños gaseosos y sangre en la calle.

En fin, 10 años en una Lima, que no es tan horrible, después de todo.

martes, 11 de enero de 2011

El soundtrack de media semana


Este soundtrack de la semana, es algo difícil de escribir, en parte porque vincula recuerdos felices, a pesar de que la canción es nueva en mi repertorio, y en parte también porque ahora la escucho bajo un sudor frio y una sed verdadera (lo siento Spinetta) que solo me demuestra lo absurdo que es este deporte de abrazar ausencias.
“Muerte en Hawai” de Calle 13 ha terminado por redimirme con el gusto musical de un viejo amigo, entrañable, a pesar la ingratitud mutua, y claro, también redimirme con cierta mezquindad musical, y ahora personal, de las cosas que suceden, como suceden las desgracias o las cruces de cenizas dibujadas en los rostros de las personas, que anuncian los finales de historia, o tan solo, los créditos de una película repetitiva, que ya nadie se molesta terminar de ver.
Mi soundtrack de esta media semana: “Muerte en Hawai”.