miércoles, 25 de febrero de 2009

Nuevos súbditos (Juan Carlos Ubilluz)IEP, Lima. 2006




Nuevos Súbditos, es un largo ensayo en donde el autor, Juan Carlos Ubilluz, trata de dar una análisis Lacaneano a la situación del Perú de los últimos diecisiete años. Dedicándole dos capítulos al totalitarismo de la década del noventa a través de la figura de Fujimori y de Montesinos, una lectura pocas veces hecha sobre el Perreo, y un capítulo final sobre dos novelas de Vargas Llosa en donde trata de rastrear el capitalismo tardío a través de la carga erótica.
Sin embargo, si bien no es el primer libro que trata de dar un análisis de lo que ocurrió en la década de los noventa, a partir de una visión del psicoanálisis, como lo es el libro: “Psicoanálisis de la Corrupción” de Saúl Peña, si es el primero que trata de no perderse en la maraña de términos Sicoanalíticos, y mucho menos estar destinados para seguidores de Lacán. Puesto que partiendo desde un lenguaje mucho más fresco, y explicando de manera global ciertos términos y teorías, logra hacer que el lector navegue apaciblemente, con excepción de breves sobresaltos irremediables.
Pero volviendo al cuerpo del libro. Podríamos decir que el principio básico de aquel trabajo, y del cual girara todo el análisis, será la declaración: “El Otro que no existe” que a la vez es el título que indica la introducción.
La posible desaparición paulatina del Otro, del gran Otro, nos ayudará a entender las situaciones que se analizaran en los capítulos, sobre todo, en los dos primeros, en los cuales, como ya lo he referido, trata específicamente de la década de los noventa.
El primer capitulo titulado: “El sujeto criollo y el fujimostecinismo” empieza con una breve contextualización de lo que ocurrió en aquellos años, para después pasar dar una descripción del sujeto criollo, desde su concepción original, instalada en el inconciente colectivo, hasta los nuevos niveles que este término ha ido desarrollando, llegando incluso al termino del pendejo, o de la pendejada, como la manifestación de la transgresión. Y partiendo de esta transgresión, nos ayudará a entender el fenómeno del fujimontecinismo, pero no tanto desde la perspectiva de la autoridad, sino de lo que significó los actos abiertamente antidemocráticos, en ciertos sectores de la población, como los ejemplos del Canalla, el cual, según el autor, es el cínico que niega la existencia del Otro : “que sí, es cierto, roba, pero al menos hace algo”…
El capitulo dos, quizás el mejor del libro, toma al sadismo desde perspectivas y teorías ya establecidas, sobre todo con respecto a este fenómeno y las características que pudieron reconocerse después en esta figura siniestra que fue Vladimiro Montesino, y que a la vez, sirve para desconstruir esa imagen un tanto oscura, y muy poco analizada a cabalidad.
El tercer capitulo, es un análisis sobre el baile de moda, el Perreo, pero una lectura muy poco frecuente de este baile y que de alguna manera va en contra de todo lo dicho antes, tomando los juicios morales y rasgaduras de vestiduras, que surgieron en un inicio, y utilizándolos para demostrar lo muy alejado que están de lo que realmente podría significa en el plano real.
El cuarto capitulo, quizás sea el mas forzado, al tratar de rastrear cargas de un capitalismo tardío, en dos novelas del escritor Vargas Llosa, apuntándolas como el tercer periodo en la obra del escritor peruano; y que en realidad sirve de una manera de excusa para hacer una critica al capitalismo, y analizar los nuevos métodos de sometimiento, que el autor denomina, como una especie de cadenas invisibles.
El libro termina con una especie de conclusión, que es un resumen de los cuatro capítulos ya mencionados, y en donde intenta autocriticarse, aceptando las falencias que se puedan encontrar dentro del libro, a parte de las preguntas que quedaron sin responder, y que parecieran aumentar a medida de que se avanza con la lectura.

martes, 24 de febrero de 2009

Las cuitas del joven Wether


El suicidio como transgresión romántica en:

Las cuitas del joven Werther


Por:


Paul Asto Valdez



Introducción


El subjetivismo, libertad del Yo, la evasión del mundo cotidiano, ya sea en viajes o en el peor de los caso a través de la muerte, la naturaleza, la historia son características del romanticismo europeo. Sin embargo, uno de los puntos más interesantes, o al menos uno de los que más calaron hondo, fue el de la muerte. Pero entenderla como una evasión de la realidad cuando ésta se hace insoportable, sería restarle cierta importancia, sobre todo porque ella en sí misma no es un elemento claramente romántico, ya que es la forma, la manera, el medio en como se llega a ella, la que sin lugar a dudas la hace romántica. En la Alemania de 1770, durante el pre-romanticismo, los nobles de la ilustración convivían con los escritores. Goethe, al igual que Schiller, formaba parte de un movimiento reivindicador del genio, llamado: Sturm und Drang. Éste se genera a partir de la preocupación por el hombre y el papel que le toca desempeñar en el mundo. La rebelión del Sturm und Drang se alzaba contra la estrechez de la vida político--social y contra los factores normativos. Siendo influenciados en gran medida, por el pensamiento de Rousseau y Lessing.


Así, cuando Goethe escribe Las cuitas del joven Werther el suicidio más célebre de la historia de la literatura alemana, produjo un eco delirante ya que era la expresión artística perfecta de las ansías del Sturm und Drang. El Werther de Goethe muestra el estado patológico que amenaza a los jóvenes del subjetivismo. Hay, al menos, tres elementos configurando esta obra: el discurso amo (representado por la nobleza que se adueñaba del saber), el subjetivismo extremo (marcado por Goethe en las vicisitudes de la decepción amorosa) y el suicidio. Es esta última categoría, la que nos preocuparemos en abordar: el suicidio como una transgresión estética de los clásicos al romanticismo, específicamente en: Las cuitas del joven Werther de J. W. Goethe.


¿Sin embargo, hasta que punto es el suicidio el verdadero elemento transgresor en “Las cuitas del joven Werther”? Nuestra postura es que efectivamente, podemos encontrar características propias de un romanticismo temprano en la obra ya mencionada de Goethe, como el subejitivismo, el culto al Yo, la naturaleza y la clara influencia en el sujeto romántico, la crítica social, la libertad; pero también creemos que todas estas características aún se encuentran atadas hacia la razón en Goethe y en la obra misma. No olvidemos que existen muchas contradicciones con respecto al romanticismo de Goethe o a un clasicismo más representativo. Sin embargo este artículo no pretende abordar dichas contradicciones, simplemente tomaremos una postura, que es la misma que Palo Di Angelo desarrolla en su libro: La estética del romanticismo el cual no considera a Goethe como romántico1. Es por eso, y siguiendo la postura que en realidad solo intenta ubicar o en este caso, sacar a Goethe, es que nosotros creemos que el verdadero elemento transgresor romántico de Las cuitas del joven Werther es el suicidio.


Por lo que nuestra propuesta es la siguiente: El suicidio como una transgresión polidimensional en Las cuitas del joven Werther. El plan metodológico que se aplicará, será una breve descripción social, religiosa, cultural, del suicidio a través de la historia, para así poder entender la verdadera dimensión transgresora de la novela de Goethe. Además, la segunda parte del trabajo será la demostración de la transgresión polidimensional de la obra, y en cierta medida para poder entender el suicidio como tal, aplicaremos categorías Lacaneanas como: la teoría del objeto del deseo: Teoría del objeto del deseo: El deseo del sujeto es el deseo del deseo del otro (Lacan, J. 1949). Para el psicoanálisis estructural el sujeto se constituye en el lugar del otro. Nadie puede engendrarse a sí mismo. Teoría del odio al objeto: La experiencia temprana de amor y odio con la figura materna se encuentran arbitrariamente equilibradas según el azar y las vicisitudes del primer año de la vida. El disponer de una madre con capacidad de tolerar su propia angustia y tolerar la angustia del bebé (función reverie materna), ayuda al predominio de las experiencias de satisfacción. Así, el objeto de amor predomina sobre el objeto de odio. Cuando las cosas ocurren a la inversa, va a predominar el objeto de odio, lo cual va a dificultar la relación con el otro y a influir negativamente en el desarrollo de ese sujeto. Teoría de la castración imaginaria: Cuando aparece un factor desencadenante de fracaso en la vida actual (sea este un fracaso amoroso, académico o económico/financiero), este fracaso actualiza la intensidad antigua del vínculo de odio y de la desesperanza. Si el estado mental es primitivo, y uno como analista, se da cuenta de los mecanismos mentales primitivos que están presentes en ese momento, entonces la peligrosidad suicida es alta.




Primera Parte


La conducta suicida. Dimensión histórica


En el Antiguo Egipto los partidarios del suicidio llegaban incluso a agruparse en asociaciones cuyos miembros buscaban las medidas más agradables para morir. Los suicidios colectivos parecen haber sido un hecho frecuente a través de la historia. Plutarco nos relata una “epidemia suicida” acaecida entre las jóvenes de Mileto y como se consiguió acabar con ella al someter a los cadáveres a la vergüenza pública.


En la India, y bajo la influencia del brahamanismo, los sabios, en su búsqueda del nirvana se suicidaban frecuentemente en el transcurso de las fiestas religiosas. El budismo no reconoce un alma independiente, sino un alma-cuerpo interdependiente. Todo se rige por la ley del Karma, por lo tanto, todo es consecuencia del Karma pasado. El objetivo es el Nirvana o estado mental de paz completa.


En la Grecia clásica, el suicidio fue un hecho común entre los filósofos. Así, Anaxágoras tras ser injustamente encarcelado cometió suicidio. Su discípulo Sócrates bebió serenamente la cicuta tras haber sido condenado a muerte. Metrocles, que estando un día en una lección, se le escapó una ventosidad involuntariamente y tanto fue el rubor y pena que de ello le sobrevino, que se encerró en su cuarto con ánimo de dejarse morir de hambre.


En Roma, el suicidio de esclavos era frecuente, pero estaba prohibido. En los pueblos bárbaros el suicidio tampoco parece ser un fenómeno extraño: Los españoles son a menudo descritos como despreciadores de la vida dispuesto a morir antes que dejarse cautivar (Sagunto, Numancia etc). El estoicismo es la única concepción filosófica verdaderamente favorable al suicidio, aunque es considerado odioso y vil cuando la familia del suicida o la sociedad sufrirá por ello cuando el hombre es transportado por una aversión irracional e inmoderada: la Libidio moriendi, o “el loco deseo de muerte”. En Atenas, si una persona antes de herirse pedía al Senado que se lo autorizase, haciendo valer las razones que le hacían la vida intolerable, y su demanda era atendida favorablemente, el suicidio era considerado como un acto legítimo.


El Islamismo condena de forma explícita el suicidio. Mahoma dijo “El hombre no muere sino por voluntad de Dios...”por lo tanto se vería como un acto de insubordinación, rebeldía o pecado.


Con la posesión diabólica con que se relacionaba al suicidio en otras épocas. Con estas opiniones se empieza a crear la idea de dividir el mundo religioso y la enfermedad mental. Hasta el siglo XVIII la legislación civil de casi todos los países conminaba el suicidio con las más graves y deshonrosas penas, que casi siempre alcanzaban a los familiares del suicida. En la Francia del Siglo XVII sigue la tradición represiva contra los suicidios, aunque reconoce que el suicidio podrá ser cometido por personas que no gozan plenamente de sus facultades mentales, usando el concepto de “irresponsabilidad”. Con todo esto, ya se está hablando de aspectos patológicos y se empieza a insinuar que el suicidio estaría dentro del campo de la patología. En general, a excepción de los países anglosajones, se crea una “tradición latina” que deja de considerar el suicidio como un delito2.


El suicidio se va a convertir en un concepto que estará entre los límites de lo normal y lo patológico, al igual que antes estaba entre lo natural y lo sobrenatural. Con esto empieza un debate que no termina entre el suicidio normal y el suicidio patológico. Esquirol3 divide a los suicidas en tres categorías:


El provocado por las pasiones.


El producido por una enfermedad mental.


El provocado por el tedio de vivir. (Rodríguez 2003: 125)


Con la llegada de la modernidad, es cuando se abre una vertiente a tratar los suicidios de manera médica, catalogándolos de patológicos. Mostrando una dualidad entre los ámbitos religiosos y médicos. Con el advenimiento del Romanticismo el suicidio pierde parte de su carácter peyorativo, se producen ciertas epidemias que atrapan también a algunos de sus principales protagonistas. Ortega lo denominó “mal del siglo”. El Werther de Goethe fue considerado como el principal responsable de estas epidemias entre los suicidios románticos. La pieza musical “Triste Domingo” de Rezso Seress también provocó una oleada de suicidios durante el romanticismo. Los suicidios por honor y, sobre todo por amor, ya elogiados en la antigüedad por Virgilio se hacen muy frecuentes al estilo de Otelo o de Romeo y Julieta de Shakespeare; o al de la Celestina, de Fernando De Rojas.






Segunda Parte


Bien es cierto que, como ya lo mencionábamos en la introducción, Las cuita del joven Werther tiene elementos románticos, pero todavía estos se ven mezclados con características clásicas de distinta índole. Intentaremos hacer alusión a algunos de estos elementos clásicos para poder comprender en detalle, la transgresión que provoca el suicidio de Werther. Las cartas que Werther envía a su amigo Guillermo inician el 4 de Mayo de 1771. En las tres primeras cartas aborda el poder que la naturaleza ejerce en él, pero en la carta fechada como 13 de Mayo, Werther haciendo alusión de que no necesitaba sus libros, con excepción de uno solo:




Sólo echaba de menos un canto que me arrullase, y he encontrado en mi Homero cuanto puedo apetecer. ¡Cuantas veces templo con sus versos el hervor de mi sangre! Porque tú no conoces nada más desigual ni más variable que mi corazón. (1969:25)




Homero, poeta clásico que será recurrente en Werther a lo largo de sus cartas. Hasta cierto punto es interesante ver que un movimiento tan subversivo como el Sturm und Drang, desde el punto de vista estético, pueda concebir a Homero como el único canto que necesita de todos sus libros. Las cartas que seguirán hasta la aparición de Carlota que es el 16 de Junio, abundan en descripciones de la naturaleza, del pueblo, y todo aquello bajo elementos románticos, como la crítica social, y un elementos que no a sido tocado muy a menudo, que es la de los niños. Lo interesante de estas cartas, es que gozan de una descripción, que a diferencia de cuando aparece Carlota, son acogedoras. La naturaleza es un remanso, un anticipo al paraíso que le permite incluso reflexionar sobre la estética poética: “Lo que te dije el otro día sobre la pintura es aplicable a la poesía: basta con conocer lo que es bello y atreverse a expresarlo. En verdad, no se puede decir más en menos palabras”. No se puede negar que los elementos románticos, que los sentimientos existen en Werther, pero también estos aun se encuentran atados a la razón, a lo clásico que aparecen fugazmente como si los sentimientos fueran un cometa y la razón la mano que contrae el pabilo para que este no se marche por los aires.


Un ejemplo de cómo los sentimientos aun se encuentran de alguna manera atados por la razón, es la carta fechada como: 8 de Mayo:




Me he encontrado hoy con mi Diario entre las manos, del que apenas me ocupo hace tiempo, y noto con estupefacción el modo que he tenido de avanzar a sabiendas, paso a paso, en este negocio, conduciéndome como un muchacho, a pesar de haber visto siempre con claridad mi situación. Hoy mismo la veo clara como la luz, y sin embargo, no hay un solo síntoma de alivio. (1969: 67)




Como podemos percatarnos, y volviendo haciendo alusión a la metáfora del cometa, como sentimiento y la razón como la mano que contrae dicho cometa, encontramos el conflicto, pues a pesar de que la razón le permite observar su verdadera situación, esta no le trae ningún síntoma de alivio.


Pero con respecto a los clásicos, como ya se mencionó, Homero es el más recurrente. Sin embargo podemos observar con respecto a como Werther toma a Ulises, y lo engarza dentro de una característica romántica como es la naturaleza. En la carta fechada como 9 de Mayo: “Cuando Ulises habla de la mar inmensa y de la tierra infinita, su lenguaje es verdadero, humano, intimo, sorprendente y misterioso” (1969: 106). Este punto nos permite observar parte de la dificultad de intentar encasillar a Goethe dentro de un movimiento, aunque al leer sobre su vida, nos damos cuenta de que tal vez Goethe sea un genio que escapó a su tiempo, y sobre todo a esa absurda manía de intentar encasillar a los escritores en un movimiento determinado. Palo D’Angelo en la introducción de su libro: La estética del romanticismo hace referencia a Stendhal de la siguiente manera: “Los artículos de Stendhal son un manifiesto polémico para una literatura actual; en ellos lo romántico no es más que aquello que caracteriza al tiempo presente, mientras que lo clásico es lo que caracteriza al pasado” (D’Angelo 1999: 34).


La idea de intentar encasillar a Goethe, hasta este momento, nos ayuda a comprender los elementos clásicos que se encuentra en un joven Goethe que a diferencia de otros románticos contemporáneos, no abandona por completo los elementos clásicos. Por lo que nos es imposible no volver a mencionar la imagen de la cometa, que vendría a representar a las pasiones, y la mano que contrae el pabilo para que la cometa no se pierda por los aires. Es por eso que en la tercera parte de este trabajo, intentaremos demostrar que es el suicidio la ruptura de aquella tensión.




Tercera Parte


Nuestra propuesta con respecto al suicidio como el verdadero elemento transgresor en Werther estaría carente de fundamentos, si es que no intentáramos un acercamiento al personaje principal, sobre todo en lo referente a categorías psicoanalíticas, ya mencionadas en la introducción del ensayo. Una primera categoría seria la teoría del objeto del deseo. Para Lacan el deseo del sujeto es el deseo del deseo del otro (Lacan, J. 1949). Para el psicoanálisis estructural el sujeto se constituye en el lugar del otro. Nadie puede engendrarse a sí mismo. La madre desea a su hijo (o lo odia) aún antes de este nacer. En metáfora, se puede decir que el niño pre/existe a su propio nacimiento. Por lo tanto, desde sus inicios el sujeto es producto del deseo del otro y desea ser el deseo del otro. El sujeto (siempre en falta) desea ser amado por ese otro. A veces cree haberlo logrado y exclama convencido/a ser amado/a por un otro. Pero esto no es más que una ficción o si se quiere, una ficción verdadera. En la temprana infancia, el amar al objeto y creerse amado por este, produce amor hacia si-mismo y alta autoestima. Cuando esto no ocurre así, debido a diversas razones en la historia infantil del sujeto, va a desaparecer el deseo de ser, el deseo del otro. Se instala la desesperanza y por esta vía, se instala en forma pasiva, el deseo de no/vivir. Realmente se trata de una indiferencia a vivir o morir. La muerte no se busca, pero si llega, es bienvenida.


Si tomamos en cuenta que el deseo del sujeto es el deseo del deseo del otro, estaríamos estableciendo que Carlota es quien finalmente pone en aquella posición a Werther. La carta titulada como 8 de enero de 1772 lo comprueba de alguna manera: “Yo creo que aquél cuyo ingenio domina al de los demás, y por su carácter y su destreza convierte las fuerzas y las pasiones ajenas en instrumentos de sus deseos” (94). Sin lugar a dudas existe una relación de poder, que se da en el caso de las relaciones que mantienen los protagonistas. Y como sostenemos, que el amar al objeto y creerse amado por este, produce amor hacia si-mismo y alta autoestima. La novela esta plagada de cartas sobre esa autoestima, que sube y baja constantemente como si se tratara de un termómetro que mide la fiebre, que de hecho lo es, que sufre Werther, pero también sabemos que cuando esto no ocurre así, va a desaparecer el deseo de ser, el deseo del otro. Se instala la desesperanza y por esta vía, se instala en forma pasiva, el deseo de no/vivir. Realmente se trata de una indiferencia a vivir o morir. La muerte no se busca, pero si llega, es bienvenida.


Esta tentativa se presenta constantemente: “¡Ah!, más de cien veces he cogido un cuchillo para acabar con la asfixia que me ahoga… Muchas veces me encuentro en este caso: querría abrirme una vena que me proporcionase la libertad eterna” (103). A medida que avanza las relaciones, se va presentando el deseo de muerte, pero a través del acto suicida, como único remedio para escapara a la situación. No olvidemos que antes de llegar a aquella tentativa, el protagonista se marcha de viaje, en un intento por olvidar a Carlota, pero esta huida no logra cumplir su cometido, por lo que finalmente termina volviendo a su lado.


La situación en la que se encuentra Werther modificará hasta cierto punto las perspectivas con respecto a Carlota. En una de las citas mencionadas en la segunda parte de este ensayo, mencionábamos que el protagonista era conciente de su situación, pero que esta no la reconfortaba. Por lo que comenzará a desarrollar el odio al objeto de deseo, en donde el odio al otro, se convierte en -el otro me odia a mi (mecanismo inconsciente de proyección). Luego la identificación con lo proyectado, termina en -me odio a mi mismo. La muerte circula y el deseo homicida se convierte en deseo suicida y termina con la clara idea de: -el otro desea mi muerte. Como el lector sabrá, que Alberto vendría a representar dicha traba para la felicidad de Werther, pero esto solo es cierto en cierta medida, pero eso lo abordaremos más adelante. Lo que nos interesa de Alberto es que este vendrá a representar la razón, al menos aparentemente, cuando intente disuadir al protagonista sobre los juicios que este tiene en tan estima, con respecto al suicidio.




Tú me concederás —dijo Werther— que ciertas acciones serán siempre crímenes, sea el que quiera el motivo que las produzca…—¡Siempre extravagante! —Dijo Alberto—. Todo lo exageras, y esta vez llevas la humorada hasta el extremo de comparar con las grandes acciones el suicidio, que es de lo que se trata, y que sólo debe mirarse como una debilidad del hombre; porque, indudablemente, es más fácil morir que soportar sin tregua una vida llena de amarguras (69-72).



De estas conversaciones Werther llegará a la conclusión de que para que los tres puedan ser felices, uno de ellos debe morir, y al no ser capaz de matar a Carlota, ni de matar a Alberto, por no causarle un dolor innecesario a Carlota, comenzara la tentativa de la muerte, como único remedio para la felicidad. Sin embargo este deseo, finalmente estará reflejado en él mismo. No podemos decir que Werther es conciente de aquellos juicios, pero implícitamente sabe que Carlota desea su muerte, pues solo casi al finalizar las cartas, él será conciente de que ese dolor, pero a la vez amor que siente por Carlota, no sería el mismo si no fuera por el dolor que siente, y hasta cierto punto, agradece que sea así. Slavoj Žižek, tomando el concepto desarrollado por Lacan sobre la angustia, dice:




No hay angustia cuando falta el objeto causa del deseo; no es la falta del objeto lo que da origen a la angustia sino, por el contrario, el peligro de que nos acerquemos demasiado al objeto y de este modo perdamos la falta misma. La angustia es provocada por la desaparición del deseo (Žižek Paidós :24).




Sin lugar a dudas, y parafraseando a Žižek, es muy probable que Werther haya leído a Lacan.


Finalmente, para poder entender el acto suicida en Werther, tomaremos en cuenta la castración imaginaria: que es cuando aparece un factor desencadenante de fracaso en la vida actual (sea este un fracaso amoroso, académico o económico/financiero), este fracaso actualiza la intensidad antigua del vínculo de odio y de la desesperanza.



Un extraño temblor y una tentación inexplicable se apoderaron de mí. Me encontraba allá con los brazos extendidos hacia el abismo, acariciando la idea de arrojarme en él. Sí, arrojarme y sepultar conmigo en su fondo mis dolores y sufrimientos (141).




Esta depresión fundada en el inconciente del protagonista lo llevará hasta el desenlace que todos conocemos. Este desenlace, que para nuestra interpretación esta fundamentada en el deseo de Carlota, y será este propio deseo quien arrojará al protagonista hacia la muerte, pero es el suicidio como la verdadera transgresión polidimensional, ya que el acto suicida, si tomamos en cuenta lo desarrollado en la primera y segunda parte, será el verdadero elemento transgresor, la fuerza que terminará por romper la pita que dejará volar el cometa (pasión) por los aires. Analicemos pues, entonces a manera de conclusión las dimensiones del suicidio del protagonista.







En la columna izquierda se encuentran establecidas ciertas instituciones sociales, que aun hoy se puede encontrar presentes en sociedades modernas. Sin embargo, y aunque esté demás decirlo, habría que tener presente el año fechado de las cartas, para un verdadero juicio sobre la magnitud de la transgresión. En la columna derecha se encuentran establecidos lo que para estas instituciones vendría a representar el suicidio de Werther. Lo religioso, que esta representado como Pecado, que a la también puede estar representando por la naturaleza y lo antinatural como su antípoda. El final de la novela es un claro ejemplo, pues el cuerpo de Werthe no fue enterrado en campo santo, una practica común en aquellos tiempos, que a los suicidas no se les estaba permitido ser enterrados en cementerios. El funeral mismo, es un claro ejemplo del desprecio que muestra la religión hacia los suicidas: “Werther fue conducido por jornalero al lugar de su sepultura; no le acompañó ningún sacerdote” (174).


Con respecto a lo ético, ya se mencionó lo relacionado a las tentativas de Alberto al confrontar las ideas de Werther con respecto al suicidio. En este nivel también podríamos relacionar lo ético — moral con lo jurídico – político. No olvidemos las instrucciones que el protagonista da a su amigo Guillermo, con respecto a algunos asuntos pendientes en el plano legal, y en especial a lo referido a su madre.


Ahora bien, el acto de libertad, tomado como algo normal, no transgresivo en Werther, seria el punto mas debatible de aquel cuadro, que indudablemente puede variar, pero creemos que en este caso, efectivamente es un acto de libertad en el protagonista: “Muchas veces me encuentro en este caso: querría abrirme una vena que me proporcionase la libertad eterna” (103) pero no creemos que aquel acto haya sido un acto normal, y no transgresivo, esto último porque como lo hemos venido mencionando en la segunda parte de este ensayo, las pasiones no se encuentran totalmente sueltas, ya que ellas aun se encuentran atadas por la razón, y es el suicidio de Werther es el verdadero elemento transgresor romántico. Las dudas que presenta lo demuestran.




Levantar el velo y seguir adelante: esto es todo… ¿por qué asustarse?, ¿por qué dudar? ¿Acaso porque se ignore lo que hay más allá, porque no se vuelve, o más bien porque es propio de nuestra naturaleza suponer que todo es confusión y tinieblas en lo desconocido? (143).




Las dudas y el miedo despojan la idea del suicidio o del acto de libertad como algo normal, cierto que luego iniciara lo que se conocerá como una fiebre, y lo que aparentemente vendría a ser el suicidio por amor, que desde nuestro punto de vista vendría a ser el deseo de Carlota, por mantener la situación social en la que se encuentra, recordemos su matrimonio con Alberto. Pero estas dudas vendrían a representar el punto exacto en que surge la transgresión polidimensional, la cual es en realidad, es el verdadero elemento romántico en la novela de Goethe.












Bibliografía




* Andrés Ramón


2003 Historia del suicidio en occidente Península, S.A. Barcelona.




* D’Angelo, Paolo


1999 La estética del Romanticismo Ediciones Visor, Madrid.




* Goethe, Johann Wolfgang


1984 Fausto Oveja Negra. Bogota.


1969 Las cuitas del joven Werther Salvat Editores S. A. Navarra.



* Lacan J.

1949 El Estadio del Espejo como formador...; Escritos I; Ed. Siglo XXI.




* Žižek Slavoj


2000 Mirando al sesgo: una introducción a Jacques Lacan a través de la cultura popular Ed. Paidós. Buenos Aires.













1 Paolo Di Angelo sostiene que en Alemania el romanticismo y el clasicismo tuvieron estimulos continuos, a pesar de que las relaciones personales no fueron siempre fluidaz entre los romanticos y Goethe ni con Schiller. Y que a pesar de que en Italia y Francia se consideraba a Goethe y a Schiller como románticos, el autor sostiene, que es imporante afirmar que ambos no pertenecierón al movimiento romántico alemán y que tampoco compartierón sus posiciones teóricas sino, antes bien, las criticaron. (35, 1999)





2 Para mayor información revisar: Historia del suicidio en occidente de Andrés Ramón.



3 La cita es tomada de Andrés Ramón Historia del suicidio en occidente Península, S.A. Barcelona 2003.





lunes, 23 de febrero de 2009

El soundtrack de la semana

El soundtrack de la semana, luego de este sol infernal, de dejar papeles, de oír sueldos miserables, de bancarse miradas complacientes y sonrisas de medio lado, ¿cómo no volver a los inicios? A las eternas decepciones de las personas y de la vida misma. El soundtrack de la semana, es la canción con la que conocí a Charly, allá en el invierno del 2003, en una cabina frente a la universidad. “Confesiones de invierno” y sí, Charly está más duro que el asfalto, ¿y qué? La vanguardia es así.
¡Say no more!




Los agradecimientos por el video son para: flamingpie07

lunes, 16 de febrero de 2009

La justicia es un ángel exterminador


La justicia es un ángel exterminador

El Perú es un país que tiene muchas afirmaciones, pero dichas afirmaciones son lo más parecido a conclusiones que se han ido arraigando profundamente a través de los años y de ciertos acontecimientos históricos en nuestra sociedad. Una de las más marqueteadas, en los últimos años ha sido: “el Pisco es peruano” que dicho de paso, si los chilenos no hubiesen tratado de apoderarse de él, quizás hubiese quedado ahí, en donde se encontró durante muchos años, como un licor más, de esos que se tomaban cuando ya no se podía comprar un par de cervezas. Afirmaciones como la del ceviche, Machu Pichu, hasta llegar a la selección peruana, que siempre juegan bonito, pero que nunca ganan.
Sin embargo, dentro de este rublo de afirmaciones, nos encontramos con una, que es muy particular y que de alguna manera refleja una de las caras más representativas de nuestra sociedad, que es la distribución de la justicia.
Para nadie es mentira que la justicia es un concepto inexorable para muchos, e invisible para otros. Siendo, quizás este tópico, uno de los más comunes para analizar quienes aún tienen la antigua dicotomía sobre la distribución entre ricos y pobres. Pues, si bien es cierto, que esto sucede en todo el mundo, nuestra sociedad es un claro ejemplo de esta situación.
No en vano, nos encontramos a diario, en los programas de investigación, con denuncias sobre sentencias, que muchas veces suelen ser tan risibles, absurdas, y hasta cierto punto, descaradas, que nos llevan al extremo de la indignación. Llegando a oír comentarios muy certeros y demagogos, que para observar las diferencias de clases sociales en el país, basta con tener acceso a los archivos del Poder Judicial.
En una encuesta realizada a fines del año pasado por la Universidad de Lima, se preguntaba a los entrevistados, sobre cual creían que era el mayor mal de la sociedad peruana. El resultado fue el esperado, pues más del ochenta por ciento de los encuestados, respondió: La corrupción. La misma que es perceptible en la distribución de la justicia, y a la que se le ha echado la culpa de los actos cometidos, como si se tratase de un cáncer (que de hecho lo es) pero a la cual le atribuyen conciencia y perversión propia, que viene a enfermar a pobres magistrados y jueces de bajos salarios.
Sin embargo, ¿hasta qué punto los bajos salarios pueden ser el motivo, o mejor dicho la excusa principal para este tipo de transgresiones?
Muchos han comparado al Poder Judicial, como una verdadera selva, rodeada por depredadores que están al acecho y dispuestos a clavar sus colmillos filosos en las billeteras de los litigantes, no importa el tipo de caso, pues dependiendo del grosor de la billetera, te pueden librar de narcotráfico, hurto a mano armada, secuestro y hasta asesinato. Al punto que la justicia cobra matices de subasta, en donde el que brinda la mejor oferta, es quien obtiene la preciada “justicia” mientras que el perdedor, solo le queda implorar el otro tipo de justicia, quizás la única a la que puede acudir en nuestro país, la divina.



Fotografía: Ángel exterminador de Maria Yampolsky

viernes, 13 de febrero de 2009

El top de los soundtrack del 14 de febrero

En esta fecha, donde muchos deciden ser felices sinceramente, y otros preferimos darle la espalda a toda aquella plaga de parejas que invaden la ciudad, he decidido luego de leer varias diatribas contra el día de cupido y luego de ver varios especiales por san Valentín, variar en algo mi acostumbrado soundtrack de la semana, en una breve lista de los 10 soundtrack, que como diría Pepo, son en estas fechas cuando duelen más, y a la vez son más burdeleadas en el año.
10 de las acostumbradas colgaderas, soundtrack que en distintas etapas, fueron la canción mucho más allá de esta fecha. Algunas recientemente descubiertas, otras desempolvadas por la absurda nostalgia que nos permite recordar dichos momentos con una tenue sonrisa que nos mantiene a distancia del pasado.
Con ustedes, mi top 10 de los soundtrack por el 14 de febrero, para todos aquellos que permaneceremos pegados a la pc oyendo canciones o viendo películas de terror, para los que invaden las vías públicas y no tan públicas, y en especial para los que celebran este dia, pero dicen no hacerlo porque suena cool no hacerlo.


10.- En el número 10 de mi lista, se encuentra una canción de David Lebón. “El tiempo es Veloz” con una letra, que personalmente me parece genial, sobre todo la primera parte de la canción. Y claro, la voz de Lebón le da un plus. En esta versión lo acompaña Aznar en el bajo y en parte de la letra.



Los agradecimientos por el video son para: mwolverine07


09.- En el puesto número 9 se encuentra una de mis canciones favoritas del F: “Miradas incompletas” en una versión con Rafo, que merece la pena. Una lástima que cagara la canción con aquella animación, que de verdad, mejor hubiera sido una hoja en blanco. Pero en fin, no se puede ser tan exigente y malagradecido luego de oír esta excelente versión

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Los agradecimientos por la canción, son para: elchatosubte


08.- El numero 8 es un cover de Nacho Vegas que le hace a este gran músico estadounidense: Townes Van Zandt “Fare Thee Well Miss Carrousel”. Una de aquellas canciones que nos alcanza a todos, en algún momento determinado. En esta ocasión colgare las dos versiones, la de Nacho y la original. Sin lugar a dudas, una de las colgarderas infaltables en las reuniones de bebidas y guitarras.

La de Nacho:



Los agradecimientos por la canción, son para: deviatge

Y la de Townes Van Zandt:



Los agradecimientos por la canción, son para: jrodriguez6


07.- Silvio Rodríguez es uno de aquellos músicos que tienen una canción para todo momento, una de ellas, indudablemente es: “Te doy una canción” que al menos para mi, duramente mucho tiempo fue como una especie de insignia en toda borrachera, y en alguno que otro lío de faldas. Cómo no querer a Silvio, a pesar de no haber ido a su concierto, muchas de sus canciones me han acompañado desde los 13 años, y seguramente lo seguirán haciendo durante mucho tiempo más.



Los agradecimientos por la canción, son para: dortega12


06.- La siguiente canción, es una de mis favoritas. “La última curda” es un tango de esos, que siempre parecen haber sido hechos para uno. Una composición de Cátulo Castillo en letra y la música de Anibal Tróilo. En esta versión se puede observar a Litto Nebia y a Juan Carlos Baglieto, sin lugar a dudas, Litto es un genio, basta con solo mirarlo tocar el piano. Y claro, Baglieto logra lo que muchos músicos aventurados no han logrado con este tango, que es la de transmitir todo ese sentimiento, esa fuerza que desborda.



Los agradecimientos por la canción, son para: ricardomorino


05.- La siguiente canción, es un vals peruano que a mi personalmente, me parece una de las mejores composiciones de la música peruana y en general. Una composición de mi paisano chimbotano: Alberto Haro Haro. Esta versión, es una mezcla con bossa interpretado por Tony Casabona, una versión que tal vez a muchos no le guste, pero que personalmente, me pareció muy interesante. Pero para los puristas, también agrego la versión de los Embajadores Criollos

La versión en bossa:



Los agradecimientos por la canción, son para: tonycasabona

La versión de los embajadores Criollos, o lo que queda de ellos:



Los agradecimientos por la canción, son para: xalexisx3



04.- La siguiente canción, ha sido siempre una de mis favoritas, una que bien podría estar en el primer lugar de este absurdo top, pues desde la primera vez que la oí por el año 2003, siempre he vuelto a ella, algunas veces con una carga simbólica difícil de explicar, otras por el solo hecho de taladrarse el corazón por algunos minutos. Una canción que aprendí a mal-tocar en el teclado, y que seguramente seguirá siendo parte de mi vida. El gran Fito Paez, en la presentación de: “No sé si es Baires o Madrid” junto a: Gala Evora. “Un vestido y un amor” ¿para que más?



Los agradecimientos por la canción, son para: fitopaezoficial


03.- En el numero 3, se encuentra una hermosa canción, que no es más que una apología a la tristeza. “Mala Señal” pertenece al disco: Tango 4 que sacó junto a Pedro Aznar. Según cuenta Pedro, Charly la compuso luego de hablar por varios minutos por el teléfono, al parecer con Zoca, que se sentó al piano, y la tocó de la nada. Inicialmente Charly no quiso que saliera en el disco, pero fue gracias a la insistencia de Pedro, quien grabó lo de aquel día y se lo llevó a su casa. “Mala señal, no era lo que tenía que ser”.
En esta versión, es la presentación del disco, un material inédito, para variar, una joya.




Los agradecimientos por la canción, son para: Otreao


02.- En el número 2 se encuentra dos canciones de Joaquín Sabina, que para muchos han pasado desapercibida por tantas otras hermosas canciones de Sabina, sin embargo, estas tienen cierto plus, cierta cursilería infaltable, cierta fuerza que se mantiene en cada uno de sus versos.
“Y si quieres también puedo ser tu trapecio y tu red, tu adiós y tu ven, tu manta y tu frío, tu resaca, tu lunes, tu hastío”.
“A la orilla de la chimenea” sin lugar a dudas, un merecido número 2.



Los agradecimientos por la canción, son para: sabinayciacom

“A la sombra del león” indudablemente una de las canciones más hermosas del gran Sabina, en esta oportunidad bien acompañado por Ana Belén.



Los agradecimientos por la canción, son para: cinefilo56


01.- El número 1 luego de varias horas de haber dado inicio a esta lista, que solo ahora, a punto de terminarla, caigo en la cuenta de que faltan muchas otras canciones, muchos otros músicos que he dejado afuera por las direcciones de mi nostalgia. El número 1 es una composición del gran José Alfredo Jiménez, sin lugar a dudas, mi favorita de tantas otras hermosas canciones del gran José Alfredo. “Ojala que te vaya bonito” sin lugar a dudas, es la canción número 1 para oír en este día.
Esta versión cantada por otra entrañable voz: Chavela Vargas.
“Cuantas cosas quedaron prendidas, hasta dentro del fondo de mi alma, cuantas luces dejaste encendida, yo no se como voy apagarlas”



Los agradecimientos por la canción, son para: nperry5000

a Pedido de Pepo, destruyendo a Nacho Vegas

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jueves, 12 de febrero de 2009

La soledad de los acompañados


Las personas se ofenden en la soledad. ¿Hasta que punto? Supongo que depende de las relaciones. Los padres son los que casi siempre te perdonan la majadería de querer estar solos. Las novias no tanto. La verdad es que no es nada complicado hacer daño a las personas si es que uno se lo propone, claro, que las veces que duele más, es cuando uno no se da cuenta de ello.
Pero ahora todo el mundo dice estar solo, gustarle la soledad, que hasta da vergüenza decir aquella palabra, que con el tiempo ha pasado a ser un cliché más de aquellas personas que dicen leer libros que casi nunca leen, de aquellos que se dicen amantes de las fotografías, pero las únicas fotografías que conocen son las suyas, de todos aquellos reverendos hijos de puta, que casi nunca dicen lo que sienten, a pesar de que se les este cayendo la casa encima.
Todos ellos, sobre un eterno carrusel oxidado que gira lentamente sin parar. Esperando quizás, una última vuelta suicida, o a que tal vez uno, tan solo uno, decida dejar de hacerse el idiota y decida bajarse de un salto, para caer en esto, en lo mismos, en lo de siempre.

viernes, 6 de febrero de 2009

Los ex trikini...o Salieris

Asesinando una canción... EStación de Sui Generis


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martes, 3 de febrero de 2009

El soundtrack de la semana

El soundtrack de la semana, es una canción del gran compositor colombiano: Luís Eduardo (Lucho) Bermúdez. Aunque la versión que aparece en el video, que dicho de paso, ya se habrán dado cuenta es un comercial de una empresa bancaria, es una versión de Damien Rice. La canción se llama: “Te busco” y se hizo famosa cuando la cantara Celia Cruz.
La letra es uno de los puntos fuertes de la canción, una lástima que no aparezca completa en el comercial, pero igual creo que el comercial en si, termina dándole ese plus. Con ustedes, el soundtrack de la semana: “Te busco”







Los agradecimientos por el video son: kirishima17

El gaucho insufrible



El gaucho insufrible, libro de cuentos póstumo de Roberto Bolaño, es sin lugar a duda, para los lectores de Bolaño, el mejor libro de cuentos que tiene el autor con respecto a este género (llamadas telefónicas, putas asesinas y el gaucho insufrible). Muchos consideran que en este libro de cuentos Bolaño se va despidiendo de los amigos, basta con percatarse que de los siete cuentos, cinco de ellos, quizás los mejores del libro, están dedicados a sus amigos, y hasta a su doctor.
A la vez podemos cerciorarnos que la temática de estos cuentos, es el no retorno. Como el primer cuento de ellos que se titula “Jim”, y que en palabras del narrador es el gringo más triste que haya visto, y cuyo destino parece confundirse entre las sombras del olvido. Algo similar ocurre con el escritor argentino “El viaje de Alvaro Rousselot” que luego de llegar a Paris, y de emprender un búsqueda que finalmente le hará replantearse lo que hasta ese momento ha venido haciendo con su vida, terminara esperando en una posada de Normandia a que lo recojan. Algo similar ocurre con el cuento que lleva el titulo del libro: “El guacho insufrible” que es el regreso a la pampa de un prestigioso abogado, cuya vida Bonarense, transcurre en la más aterradora parsimonia.
A la vez, encontramos cuentos muy peculiares, como es el caso del tercer cuento, que se titula: “El policía de las ratas” que transcurre como una típica historia niega, hasta algo más de la mitad del cuento, cuando podemos confirmar que se trata de una historia negra pero de ratas. O el último cuento: “Los mitos de Chtulhu” que es una especie de discurso literario, en donde se planeta nuevas diatribas con respecto a la literatura latinoamericana. Una especie de discurso, que bien podría tratarse de un discurso de despedida, o en merecimiento al premio que fue vivir como Roberto Bolaño.